Cocodrilos de hace 82 millones de años podían comer dinosaurios sin problemas

Una de las criaturas más imponentes en toda la historia de la Tierra acaba de ser descrita por la ciencia y realmente nos deja con la boca abierta.

La ciencia nos demuestra constantemente que la vida en el planeta es muy interesante, y mucho más interesantes cuando volteamos a ver la vida antes de la humanidad, pues era cuando los animales de tamaño colosal caminaban por la Tierra en toda su gloria.

Uno de esos animales es un tipo de cocodrilo al que se le conoce como “Cocodrilo del Terror” pues realmente encontrarse con uno de estos no podría causar otra cosa que no fuera terror.

Afortunadamente ya no están entre nosotros

Imagina unos colmillos del tamaño de un plátano, una cosa tal que podría arrancar la piel de cualquier bestia en el mundo entero. Ahora imagina esos colmillos junto con todo el resto del cuerpo de este legendario animal y tendrás ante ti una criatura de pesadilla que podría tragarte de un bocado y sin mayor esfuerzo.

Esto lo sabemos gracias a que recientemente se examinaron las quijadas fosilizadas de estos cocodrilos, las cuales mostraban características que nunca se habían visto en animales de esa especie.

Ciencia cocodrilos del terror
Ciencia cocodrilos del terror

Este medía alrededor de 10 metros de largo y su nombre científico es Deinosuchus. Lo peor de todo es que, de acuerdo a estos mismos estudios y análisis, el Cocodrilo del Terror se alimentaba principalmente de dinosaurios grandes.

Eso quiere decir que esta impresionante criatura esperaba a los dinosaurios a que se acercaran a tomar agua a un lago y era en ese momento en que los atacaba, desgarrando su carne sin que tuvieran oportunidad de defenderse. Literalmente, una escena que podrías ver una película de terror.

Curiosamente, este tipo de cocodrilo parece haber desaparecido de la faz de la Tierra mucho antes de que los dinosaurios se extinguieran por completo, aunque no se sabe exactamente la causa de que esto pasara.

Sin duda no me gustaría nunca ver uno en vivo, pues literalmente podría ser lo último que vería.

Fuente: Journal of Vertebrate Paleontology.