Cientos de monos amenazan con transmitir enfermedades a boricuas

 

10905951m-dfcd908c152849ad979f0ead31b0739f.jpg

Cientos de monos que habitan en estado salvaje en diversas áreas de Puerto Rico amenazan con transmitir enfermedades como la rabia, el herpes simial o el herpes B a los residentes de la isla, según advierten expertos zoólogos.

El secretario auxiliar del Departamento de Salud Ambiental de Puerto Rico, Carlos Carazo, explicó hoy a Efe que los monos rhesus y los patas son los primates que más abundan en la isla y consigo cargan la mayor posibilidad de transmisión de enfermedades zoonóticas, o sea, que se pueden transmitir de animales a seres humanos.

"La posibilidad puede presentarse, de la manera más probable, en el caso de que uno de estos monos se sienta acorralado, capturado y muerda para defenderse", indicó Carazo.

El experto aclaró que hasta el momento las autoridades puertorriqueñas no tienen evidencia de caso alguno de transmisión de rabia o de algún virus de monos a humanos en la isla, aunque insistió en que es una posibilidad real.

Carazo explicó que tanto el mono patas, cuyo nombre científico es Erythrocebus patas, y el mono rhesus, Macaca mulatta, pueden transmitir el virus de la rabia, y en el caso del último de ellos también el virus simial, que se puede contagiar por el contacto con la saliva del animal en caso de que éste muerda a un humano.

giphy25-fe186c5c999f72575548fe953670977e.gif

Algunos de estos monos también pueden ser portadores del dengue, un virus un extendido en la isla a causa de los mosquitos.

El experto detalló que los síntomas de la rabia pueden ser similares a la influenza y si una persona infectada no se atiende rápidamente, la enfermedad puede terminar causando la muerte.

En el caso de que se contraiga el virus simial, la posibilidad de que el afectado fallezca es de un 50 %, advirtió.

De acuerdo con datos ofrecidos por el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) de Puerto Rico, unos 550 monos rhesus y otros 200 monos patas merodean en estado salvaje en diferentes partes de la isla caribeña, principalmente en la zona suroeste y en Sabana Seca, en Toa Baja, al noreste de San Juan.