Carlos Correa, inspiración y ejemplo para el béisbol boricua

Cuando Carlos Correa se convirtió en la primera selección del sorteo de novatos de las Grandes Ligas (2012) fueron muchos los que pensaron que ese momento glorioso transformaría el paradigma histórico del béisbol nacional. 

Y tenían razón, pues lo que en su momento significó esperanza y emoción colectiva, poco a poco ha pasado a ser una realidad que se manifiesta sobremanera cada vez que el campo corto boricua se lanza al terreno de juego y hace de las suyas con el guante, el madero y su baseball sense.

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De hecho, fueron muchos más los que tuvieron presente que, al momento de la selección de Correa, la pelota boricua se jugaba un futuro promisorio, pues la representación borincana en la mejor liga de béisbol del mundo había mermado considerablemente y –de la mano del santaisabelino– se venía una nueva cepa generacional que hoy rinde frutos gracias al talento y la disciplina de tipos como Eddie Rosario, Javier Báez, Francisco Lindor, José Orlando Berríos, Christian Vázquez, Enrique “Kike” Hernández, Joe Jiménez, Edwin Díaz y el resto de los muchachos que buscan sentenciar sus apellidos en los anales históricos de Las Mayores.

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Pero bueno, el punto es que Correa sigue sorprendiendo y poniendo su nombre en boca de todos, como si se tratara de una leyenda que teje su propio legado. Y claro, sumándose a los logros de los nuevos dirigentes boricuas en las Grandes Ligas, Alex Cora (Medias Rojas de Boston) y Dave Martínez (Nacionales de Washington).

Si bien aquella primera temporada (2015) el premio de Novato del Año fue una nota positiva para Puerto Rico y todos los fieles fanáticos del béisbol latinoamericano, ahora más que nunca es el momento de prestar atención a los numeritos del hombre que se está quedando con el canto en los diamantes de grama, tierra y cal.

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Es importante que, de entrada, usted sepa que esta postemporada el nuestro se convirtió en el toletero que –a los 23 años o menos– ha conectado más cuadrangulares en los Playoffs de las Grandes Ligas. Es decir, en la historia del mejor béisbol del mundo ningún macetero de 23 años o menos había sacudido siete bambinazos para la calle.

El de Santa Isabel dejó atrás nombres como Andruw Jones (5), Mickey Mantle (5) y Evan Longoria (6).

Incluso, Correa se unió a Carlos Beltrán (8) y al venezolano, José Altuve (7), como los mayores jonroneros durante una postemporada en la historia de los Astros de Houston, franquicia fundada en 1962 y que hasta esta Serie Mundial nunca había ganado en un escenario de esta naturaleza competitiva.

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De otro lado, Carlos Correa es el primer pelotero de los Astros que logra remolcar cuatro o más carreras en múltiples juegos de postemporada.

Hasta hoy, antes del sexto partido ante los Dodgers de Los Angeles, el nuestro acumulaba promedio de bateo de .308 con diez extra bases, cinco cañonazos, 14 empujadas, diez anotadas, así como .346 en su promedio de llegar a base y .615 de slugging.

Como dato curioso, en esta Serie Mundial Correa y Altuve se convirtieron en la primera combinación de campo corto y segunda base en la historia de las Grandes Ligas en conectar dobletes y jonrones en un mismo juego de Serie Mundial.

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En esa línea, y considerando seriamente que el santaisabelino solo tiene 23 años, es válido deducir que el béisbol puertorriqueño tiene en Correa su mayor inspiración. Y un ejemplo de mayores proporciones, claro está.