Aumentos en UPR sepultan sueños y vacían bolsillos en medio de crisis COVID-19

Una columna por una estudiante de Trabajo Social de la UPR-RP.

El pasado 30 de marzo de 2020, a través del correo institucional y medios de comunicación, se emitió un anuncio sobre la aprobación del Plan Fiscal revisado para el 2020 por parte de la Junta de Gobierno de la institución ordinaria.

Según el comunicado, el plan va dirigido a atender aspectos como mejoras en la asistencia económica y la experiencia estudiantil, inversión en los recursos humanos, la modernización de la infraestructura y apoyo a la innovación mediante la adopción de nuevas tecnologías.

Sin embargo, esto contempla un aumento al costo del crédito a partir del próximo año académico en agosto, según recomendó el ente federal. Proyecta el aumento a cuotas de mantenimiento, tecnología, laboratorio, entre otras. Así como al crédito a los programas graduados, recorte de cursos y profesores.

También, pone en riesgo la acreditación de la universidad. Cabe destacar que cuando comenzaron los aumentos, la Middle States indicó que si continuaban los aumentos y los recortes, perderíamos la acreditación.

No obstante, es importante mencionar que el plan fue aprobado en medio de la pandemia del COVID-19, lo cual nos reafirma que el Estado se aprovecha de las situaciones de vulnerabilidad para aprobar estos proyectos de ley.

Es por esto que, al Presidente de la Universidad, Junta de Gobierno y Junta de Control Fiscal, es necesario expresarle nuestra indignación ante el Plan Fiscal.

Aumentar la matrícula y cobrar cuotas por facilidades que no se están utilizando, representa una falta de consideración a lo que estamos atravesando. Ante esto, hay familias completas sin trabajo. No hay dinero que se genere para poder costear la matrícula del próximo año. Aún hay estudiantes debatiéndose entre seguir o darse de baja del semestre, porque no cuentan con recursos tecnológicos para cumplir con sus clases remoto.

Para muchos es el último semestre y quizá tengan que arriesgarse a perderlo hasta que puedan costearlo. La procrastinación de la distribución de otras ayudas económicas como la Certificación #4 y las Becas del Fondo Dotal. Entre otras asuntos que podríamos dialogar.

Desde mi posición como estudiante, reconociendo mi privilegio, alzo mi voz en señal de repudio a la aprobación del Plan Fiscal, el cual representa la falta de consideración, empatía y solidaridad con el estudiantado. Creo que ha sido suficiente el atropello ante esta y otras emergencias. Es hora de brindar alternativas viables que nos beneficien y permitan continuar nuestros estudios. La universidad del pueblo se ha convertido en el cementerio de los sueños.

(Nota del editor: La autora es una estudiante de Trabajo Social de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras)

 

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