Soy seis años mayor, pero me juquié

Como dijo Calamaro, honestidad brutal.

 

Aquí estoy yo. La mujer más madura de la faz de la tierra. La que le gustan las cosas claras. La que siempre va al grano. La que no está puesta pa’ estupidez. Sí yo. La vieja del corillo. La que se BABEA por los canosos y siempre ha visto al hombre mayor que ella como símbolo de madurez y elegancia.

Oh sí, mírame bien. Soy yo. La que ama que un hombre sea gordito, barbú, tenga tatuajes y sea CANOSO. Bueno, lo de los tatuajes no es muy importante. Tampoco tiene por obligación que ser gordito, pero si incluye eso, es un deal seguro.

No es nuevo, últimamente hay una moda y un gusto por los hombres mayores. En mi caso, no es por moda. No es porque hay artistas doñitos que se ven bien en fotos o porque Pedro Capó se pintó su pelo de blanco, que aprovechando la línea, se ve exquisito. Simplemente desde pequeña ese gusto ha estado.

keishla

He tenido parejas de mi edad. También he tenido parejas mayores. Siempre intento buscar una forma de sentirme cómoda y de estar en una relación que no me dé problemas. Generalmente, por dicho popular, si el hombre es mayor quiere decir que es una persona estable, que no tiene issues en su vida y que te tratará bien.

Bueno, si es cierto, pero basta de hablarles de relaciones porque a eso NO vengo. Ustedes sabrán cómo son las relaciones que deben tener. Les decía que siempre he estado firme en mi decisión de establecer relaciones con personas de mi edad o mayores. Y que cuando veía a un  chico menor que yo, con actitudes buenas, inteligente, barbú y maduro, aunque fuera la cosa más espectacular del mundo, era un delete automático.

“Nena, pero si es bien chulo y parecen de la misma edad”, llegué a escuchar. ¡Ay no! Yo que tengo crisis existenciales, cuando sea mayor, él todavía será un poco más joven y me va a pegar cuernos. No sé, pensaba siempre cosas estúpidas, como “yo que estoy to’a jodía, imagínate cuando sea más vieja y él todavía esté en su apogeo”. Cosas así.

Pero, siempre hay un pero que incluye alguna excepción. Y la mía tiene nombre y apellido. Y también tiene 24 años. Bueno tiene 23, pero como cumple este año, digamos 24 para no sentirme tan mal.

keishla

¿Qué les puedo decir yo que soy un libro abierto? Lo conocí en la universidad, cuando estudiaba Comunicaciones y era presidenta de la OCUT. Recuerdo que llegó nuevo o casi nuevo y que se puso a la disposición de ayudarnos. No hicimos click en esa ocasión, porque esa primera vez que hablamos fue de manera simple y rápida, yo iba de pasada y quedé en hablar con él después.

El resto ya lo saben. O se lo imaginan. Como mismo parte del corrillo se lo imagina, porque NO es oficial. ¡Esto es una primicia para todos ustedes! ¿Un resumen? Nos hicimos buenos amigos. Es un tipazo, talentoso, inteligente, le encantan, como a mí, los dinosaurios, es gordito y tiene BARBA. Aunque al principio fuimos amigos, el filtreo era evidente y natural. Y poco a poco ese flirteo se hizo más grande hasta que no se pudo aguantar.

Me avergüenza decirlo. Muchas veces les dije a mis amigos, a los que lo saben, que POR FAVOR, no me dejaran hacer eso. Que eso era imperdonable y que nunca dejaran de acordármelo, pero mis amigos al parecer gozan viendo cómo me contradigo y hago un show mediático.

Estuve muchos años equivocada. Ahora entiendo a mi querida JLo. Válgame, el tipo besa cabrón. El tipo mide como seis pies, da abrazos de oso y otras cosas más que mí me gustan.

keishla

No, no somos pareja. Somos amiguitos ahora que podemos aprovechando para cuando no se pueda. ¿Qué nos vemos chulitos? Claro, ¿quién no se ve lindo al lado de esta pelotita? ¿Qué somos amigos y panas? Sí, hemos estado en nuestros peores momentos apoyándonos y llorando juntos. ¿Qué cómo vamos a terminar? No lo sé. Solo sé que sin saber cómo llegamos ahí, me gustaría quedarme por un buen tiempo.

El bebé tiene lo de él. Sabe cómo llevarte a la cima del cielo sin que te sientas culpable. Tanto así, que estoy juqui’a.  Las salidas son buenas, el foreplay es rico, los tratos son ricos. Sus abrazos son buenos, sus ambiciones son grandes y su calidad humana también.

Por supuesto que tengo que mencionar estas cualidades muchas veces para no sentirme culpable por haber probado a un niño 6 años menor. Si ya cometí el error, déjame disfrutármelo antes de pedir perdón. ¿A poco voy a perderme esa joya llena de energía? No. Tiene energía, ganas y está pasando por un desamor que lo convierte en alguien más vulnerable. ¡Nada mejor que los brazos de esta mamá gallina para calmar esa sed!

** Mira más de Keishla Juliana, veterana de la tinta digital, en su propio blog: Así lo veo yo, léete esta