Bernie quiere hacer más música y no descarta trabajar con peloteros jóvenes

No se ve como dirigente en las Grandes Ligas, pero sí como una voz que siembre semillas de esperanza en los que suben

Bernie Williams no se ve como dirigente en las Grandes Ligas. No es que él no quiera saber más nada del béisbol, es que, simple y sencillamente, sus objetivos en la música se siguen multiplicando. 

Bernie jugó 16 temporadas con los Yankees de Nueva York, repartió palos por un tubo y siete llaves, y su guante se quedó con el canto en un sinnúmero de ocasiones cuando volaba por los aires para robarse uno que otro batazo. Mas su guitarra sigue sonando. Y él quiere tocarla en los mejores escenarios habidos y por haber, como le enseñó su padre. 

La música es lo que le alimenta el espíritu a Bernie a sus 51 años, número que cargó en la espalda  toda su trayectoria como pelotero y que ahora, en lugar de ponerlo a pensar en su próximo turno al bate, le motiva a reflexionar el juego de la vida. 

"Realmente, no me veo de lleno en la pelota ahora, como coach o como dirigente, porque estoy tratando todavía de hacer lo que tengo que hacer en la música. Pero no descarto la posibilidad de ser un asesor o un mentor, de por lo menos brindar un poco de mi experiencia, de mis vivencias a una juventud que quiere llegar a Grandes Ligas, a cierto nivel universitario o aficionado", le explicó Bernie a El Calce. 

2,336 hits y un promedio de .297 en las Mayores son numeritos que también tienen su historia.  Bernie no es de esos tipos que gustan hablar de sí mismos, pero siempre fue bueno matando el primer picheo (.353). Es cuestión de bajarle por la goma y el guitarrista se encarga de dar línea, como hizo en 1,122 ocasiones en la caja de bateo (.765), cuando los lanzadores se equivocaron y le pusieron la pelota en la comida. 

"No es que yo quiera divorciarme completamente de mi carrera como beisbolista, porque yo creo que nunca voy a poder hacer eso. Pero a la misma vez tengo esta oportunidad de reinventar mi vida como músico, que no se da en una vida completa", dice. 

El egresado de la Escuela Libre de Música Ernesto Ramos Antonini puso a llorar su guitarra este fin de semana en el coliseo Roberto Clemente, por ejemplo. Allí hizo homenaje póstumo a doña Vera Zabala, viuda del eterno número 21, quien falleció el pasado 16 de noviembre. Y lo hizo acompañado de grandes de la talla de Alex D' Castro y Reynaldo Jorge. 

Bernie ha sido nominado al Grammy Latino y ha compartido tarima con varias leyendas, entre ellas Rubén Blades. Pero queda mucho más por hacer con su guitarra, por eso habla con lujo de detalles y con cuidado sobre el deporte que tanta pasión le despierta. 

"[La música] siempre es un proceso de progreso, como en el béisbol. Jugar en las Grandes Ligas requería que yo me codeara con los mejores en el deporte. Ese era el nivel más alto. Y en la música también hay que seguir un plan de acción y si tú te encuentras en ese proceso y entiendes que estás progresando, ahí no hay límites", sostuvo. 

De acuerdo con Bernie el béisbol ha cambiado mucho. Incluso, entiende que la cultura del béisbol se ha transformado y ya las organizaciones ven a los jugadores con otros ojos. Hablar de este tema con él es como ponerlo a batear con hombre en posición de anotar. Bateó para .305 en esa situación. Sin pena ni gloria.

"Todo es números. Yo me crié bajo un método en el que la motivación no era llegar a las Grandes Ligas, sino amar el béisbol. Ahora, los niños de siete y ocho años juegan adoctrinados bajo la mentalidad de que si no llegan a las Grandes Ligas ya no hay oportunidades. Mi experiencia, por ejemplo, me ayudó a entenderme a mí mismo, la naturaleza humana, cómo yo puedo ser un líder a través de mi ejemplo y de lo que digo. Por eso pienso que si no hubiera sido Grandes Ligas, de todos modos esa educación de mis padres me hubiese servido para cumplir mis objetivos en la vida", pegó jonrón el señor Williams.

El mensaje de Bernie es sencillo. Para él, la grandeza del ser humano está en los detalles. Bajo su filosofía, cada paso, por más corto que sea, es una forma de avanzar. 

"La diferencia de un pelotero estrella en las Grandes Ligas versus un pelotero del montón —que también es muy bueno a ese nivel—  no necesariamente es la habilidad. Ese detalle en muchos casos está en la cabeza y en el corazón. Y eso está en uno, nadie lo hace por ti”, subrayó.

Derek Jeter, por ejemplo, es lo que describe Bernie. Y sí, es una línea para entrar al Salón de la Fama en su primer año.  ¿Verdad, Bernie? "No question about it".