Rebeca Dávila debutó en el BSN y las cantó como las vio

Se hizo historia en la burbuja

Usualmente, al camerino que ingresan los periodistas antes del partido no es al de los árbitros. Pero hoy sí, porque a las 6:00 de la tarde del jueves 12 de noviembre, Rebeca Dávila se convirtió en la primera mujer árbitro puertorriqueña en participar de un partido oficial del Baloncesto Superior Nacional (BSN) en los pasados seis años.

Dávila, también maestra de educación especial en la escuela Víctor Parés Collazo de San Juan, es parte de un grupo de 15 oficiales que trabajan en la burbuja del BSN y hoy, en su debut, la mujer de 31 años, compartió la cancha con el experimentado oficial Carlos Tarrats y Carmelo de la Rosa durante el choque entre los Brujos de Guayama y Capitanes de Arecibo.

“Para mí es un privilegio, es una oportunidad estar en esta burbuja, es un honor poder medirme y demostrar mis capacidades en este nivel”, dijo Dávila luego del partido. “El BSN es una de las mejores ligas a nivel de América. Es un reto poder demostrar mis capacidades como árbitro mujer y tomar liderazgo. Es cuestión de tomar las mejores decisiones y trabajar juego a juego”.

“¡Excelente!” gritó Tarrats luego de conceder el balón a Dávila para que esta realizara el lanzamiento inicial en el centro de la cancha. Fue un lance inmaculado, dejando el balón perfectamente balanceado en el aire que no dio ventaja a ningún equipo. Evidentemente resultado de mucha práctica para este momento.

“Me enfoqué en poner en práctica todo lo que he ido trabajando año tras año y sabía la responsabilidad que tengo en mis hombros de aplicar todo lo que he trabajado en estos nueve años como árbitro”, sostuvo la mujer, que lució tranquila y en control de la situación durante todo el juego. Su esposo, Jesed Díaz, es también árbitro en el BSN.

Dávila tiene experiencia como árbitro en la Liga Atlética Interuniversitaria, en todas las categorías de la Federación de Baloncesto de Puerto Rico (FBPUR), Liga Puertorriqueña, Baloncesto Superior Nacional Femenino (BSNF) y además está certificada por la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA) desde el 2012.

Antes de Dávila, el BSN contó con Carmen García (2004-2014) y Brenda Mateo (2010-2014) como árbitros oficiales. Para ella, su llegada a la liga es un ejemplo para que las mujeres acepten el reto. “Yo sé que tengo una responsabilidad” aceptó. “La oportunidad es grande. Entiendo que hay que darle visibilidad a las mujeres. Somos capaces. Yo me esfuerzo igual que mis compañeros y juego a juego, a trabajar duro”.

“Que se sigan preparando”, aconsejó Dávila a otras mujeres que consideran una carrera como árbitro.  “Esto es día a día, juego a juego, que se enfoquen, que tengan constancia, que sigan trabajando duro, que no esperen a que llegue la oportunidad, que se sigan preparando para cuando toquen la puerta estén lo más listas posible”, subrayó.

Dávila siente que tuvo buena aceptación por parte de los jugadores y entrenadores en su primera salida oficial en el BSN. Hace cinco años que la liga no tenía una mujer en cancha llevando la ley y el orden. Ella sabe que es un proceso de adaptación que tomará tiempo.

“Hace varios años que no tenían una chica trabajando en la liga y para ellos es un proceso, pero es parte del juego. Haciendo el trabajo juego a juego y de la manera correcta, yo sé que ellos van a caer en tiempo”, aseguró Dávila.