El comunismo es poderoso, seduce y crea nostalgias históricas que solo el tiempo sana en los corazones de los buenos burgueses. Rubén Berríos, el eterno líder del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), lo sabe. Y por eso ha decidido emprender una nueva misión quimérica en pro de la derogación de la GENOCIDA, CRIMINAL y ABUSADORA Junta de Control Fiscal (JCF).

Y lo hará de la mano de otros grandes de la política colonial: Héctor Ferrer y Ricardo Rosselló Nevares.

¡UYYYYYY! ¡Qué tripleta!

Rubén se sentó hoy con Héctor y se las cantó de frente. Lo dominó con el discurso seductor y con una prosa indeleble. Y ahí, en la mirada de Héctor, se conjugaron los sentimientos de Rosendo Matienzo Cintrón y el puñal ideológico que le clavó Luis Muñoz Rivera a la espalda del partido UNIÓN.

¡LOS POPULETES TIEMBLAN!

El omnipotente Estado Libre Asociado ahora es más debil que nunca en el imaginario del comunista Rubén, quien quiere sentarse a negociar el futuro de la colonia con Donald Trump, con el secretario general de la Organización de las Naciones Unidad (ONU), con la gente del Congreso y hasta con los muchachos del Colmado Milka en Culebra, los que venden las mejores langostas por allá en las islas municipio.

“La relación de Puerto Rico y Estados Unidos debe ser una no colonial, no territorial”, aseguró Ferrer, el nuevo libertador de Borinquen. 

Captura de pantalla 2018-06-12 a la(s) 4.30.12 p. m.

¿Qué pasará? ¡Esta historia continuará!

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