Un sobreviviente escondido en un árbol relató que observó cómo extremistas islámicos de Boko Haram usaron bombas incendiarias para quemar chozas en un pueblo de Nigeria y que oyó los gritos de los niños entre las personas que fueron quemadas hasta morir.

Decenas de cadáveres carbonizados y baleados cubrían las calles luego del ataque del sábado por la noche en el pueblo de Dalori, a apenas 5 kilómetros (3 millas) de Maiduguri, la cuna de Boko Haram y la ciudad más grande del noreste nigeriano, de acuerdo con sobrevivientes y soldados.

El ataque con disparos y bombas incendiarias continuó durante cuatro horas, dijo el sobreviviente Alamin Bakura, mientras lloraba durante una entrevista telefónica con The Associated Press. Dijo que varios de los miembros de su familia fueron muertos o heridos.

Un hombre camina entre viviendas quemadas luego de un ataque de extremistas de Boko Haram en al pueblo de Dalori, a 5 kilómetros (3 millas) de Maiduguri, Nigeria, el domingo 31 de enero de 2016. (Foto AP/Jossy Ola)
Un hombre camina entre viviendas quemadas luego de un ataque de extremistas de Boko Haram en al pueblo de Dalori, a 5 kilómetros (3 millas) de Maiduguri, Nigeria, el domingo 31 de enero de 2016. (Foto AP/Jossy Ola)

Entre los actos de violencia tres mujeres suicidas hicieron estallar sus bombas entre las personas que lograron huir al pueblo vecino de Gamori, matando a muchas personas, de acuerdo con un soldado en el lugar que insistió en no ser identificado porque no está autorizado a hablar con los periodistas.

No se sabía cuántas decenas de personas murieron porque aún no terminaba la recolección de cadáveres, algunos de ellos entre los arbustos circundantes, a donde los extremistas persiguieron y mataron a los aldeanos, según Aba Shehu, un guardia de seguridad que ayudaba a recoger los cadáveres.

Boko Haram se ha enfocado en atacar objetivos relativamente pequeños, cada vez más mediante terroristas suicidas, desde que los militares los expulsaron el año pasado de las ciudades del noreste de Nigeria.

El levantamiento islámico de seis años ha matado a cerca de 20.000 personas y ha hecho que 2,5 millones abandonen sus hogares.