18 de enero de 2018


Ahora mismo, dice el Gobierno, hay más de la mitad del país con luz. En cambio, cuando Orlando ‘Peruchín’ Cepeda llegó en noviembre a Puerto Rico no había electricidad en muuuuuchos sitios.

“Muchacho, yo llegué y me sentí de nuevo en mi infancia. Chacho, sin luz, no había televisión, na deso de internet. Todo como antes. Como cuando de chiquito estaba en el campo, imagínate tú”, le dijo a El Calce don ‘Peruchín’, inmortal del béisbol de Grandes Ligas y, sobre todo, del deporte puertorriqueño.

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Sucede que el eterno ‘Baby Bull’ de los Gigantes de San Francisco pasó la mitad de niñez en Guayama, la mitad en Juncos y su adolescencia en Santurce. Para allá para las décadas de los ‘40 y ‘50 del pasado siglo no había mucha luz de noche que no fuesen cucubanos. Era la era en el que el supuesto progreso eléctrico arrancaba a to’ lo que da en el archipiélago de ‘Peruchín’ y Clemente.

Bueno, pero ahora no había luz porque los huracanes María e Irma despedazaron el cuerpo de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) y sacaron a relucir su adolorida alma, lastimada durante décadas por la intensa ineptitud, cronológico chanchullo y pordiosera politiquería de los gobiernos locales y federales. O sea, para Cepeda, esta gira de Navidad – la que asegura que hace “todos los años, como desde Sangivin hasta después de Reyes” – tuvo un sabor distinto.

“Fuimos a Juncos y me decía que sí, que era como cuando era chiquito”, recordó el cronista, comentarista y estadístico deportivo Jossie Alvarado, amigo de años de Cepeda, al ser contactado por El Calce.

“El barrio de Orlando se ha convertido en el pueblo de Juncos. La mamá es de Juncos. Tiene amigos en todas partes, pero sus mejores amigos están en Juncos”, recordó Alvarado.

Aunque con vestigios de alegres memorias infantiles, ver a su isla apabullada le dió al legendario hijo de ‘Perucho’ un feeling de necesidad, la gente sintiendo la presión de una nueva realidad, la frustración acaparando la atmósfera.

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“Me sorprendió que hay un tirijala ahí y mucha gente luchando por ciertas cosas. Hay que unirnos todos, estar juntos por un propósito, que empiece Puerto Rico a vivir en paz, que sea un país precioso, una gente bella”.

“A mi no me sorprendió lo de la política, porque aquí hay política, en Japón, en China, en Brooklyn hay política. Vamos a unirnos todos por un propósito, buscar lo mejor para Puerto Rico. Nosotros mismos tenemos que hacerlo, no esperar que otros lo hagan por nosotros”, explicó.

Tras una condecorada carrera en las Grandes Ligas y un turbulento proceso en ruta al Salón de la Fama, Cepeda disfruta de sus logros en San Francisco, donde trabaja con la organización de los Gigantes en distintas facetas como embajador.

“Junto a los Gigantes participo en actividades de la comunidad, en las escuelas, motivando a los muchachos jóvenes a que echen palante”, dijo Cepeda.

“Cada día me siento mas agradecido de que emulé a mi padre, de que me hice pelotero. Salí de bien pobre hasta el Salón de la Fama, que mas uno puede decir”, explicó, recordando que entre las cosas que nunca imaginó que pudieran pasarle se encuentran un homenaje de la comunidad judía en San Francisco, a través de los organizadores del Salón de la Fama del Deporte Judío, y un proyecto educativo en Puerto Rico que se avecina de la mano de del Sistema Universitario Ana G. Méndez, “sobre los cuatro hall of famers, pero quiero que hayan más”.

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De hecho, tal y como le dijo en una entrevista pasada a El Calce, Cepeda espera que este año entre Edgar Martínez, “rezo por que le llegue la hora a Edgar de unirse a nosotros”.

¿Y quién más pudiera unirse a ‘Peruchín’, Clemente, Alomar e Iván?

“Yo creo que Carlos Beltrán tiene gran oportunidad de llegar porque tuvo tremenda carrera. Batear y ver la pelota es lo más importante, pero cuando también eres un gran fildiador, y haces de todo en el terreno, estás hecho”, puntualizó.