En el siglo XX, un pelotero puertorriqueño se destacó por su espíritu humanitario de solidaridad. ¿Su nombre? Roberto Clemente.

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Clemente fue inmenso, tanto dentro como fuera del terreno. Como jugador, es uno de los mejores de la historia, el ejemplo de ese perene término “pelotero completo”.

Clemente ganó el premio de Jugador Más Valioso, recibió 12 Guantes de Oro, cuatro títulos de bateo de la Liga Nacional, participó en 12 Juego de Estrellas, ganó dos campeonatos de Serie Mundial y bateó 3,000 hits, algo que solo habían hecho 10 jugadores antes de él.

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Entonces está todo que lo ayudó fuera del terreno. O sea, este es un tipo que asistió a mucha gente de manera anónima, respaldando iniciativas de ollas comunes (soup kitchens) alrededor de Estados Unidos para alimentar comunidades negras y pobres. Fue gran amigo y colaborador de Martin Luther King, jr. y de algunos líderes de las Panteras Negras en plena lucha de los derechos civiles de las comunidades negras. En esa línea, no está de más destacar que el jibarito del barrio San Antón de Carolina sufrió mucho el asesinato del doctor King, jr.

Más aún, Clemente fue humanitario hasta la muerte. El 31 de diciembre de 1972, el legendario jardinero derecho falleció cuando cayó al mar el avión en el que iba para llevar víveres hacia Nicaragua, país devastado luego de un terremoto.

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Pasemos ahora al 2017. Clemente no está, ¿o sí? Sí está.

Está, por ejemplo en cada una de las cientos de toneladas de suministros que ha enviado Carlos Beltrán a los pueblos de Manatí, Ciales, Morovis y Vega Baja. De hecho, según le dijo a Metro el alcalde de Vega Baja, Marcos Cruz, “Beltrán y el Gobernador de New York enviaron cuatro vagones con suministros de agua y cereales, entre otros bienes”.

En Manatí, el alcalde José Sánchez también elogió la actitud de su compueblano, quien además donó $1 millón a la causa humanitaria en pro de los damnificados por María.

Mientras, otras superestrellas de hoy y de ayer, como Yadier Molina y Carlos Baerga, se han tirado a la calle a ayudar al pueblo. Nada, que Clemente y su legado de desprendimiento sigue vivo en el Puerto Rico de hoy. En momentos de ayudar al prójimo, Puerto Rico tiene muchos número veintiuno de Grandes Ligas.

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