Alex Cora va en automóvil por Bayamón durante esta tarde del primer diciembre que vive su amado Puerto Rico luego del paso del huracán María. Por su mente pasa un mundo de pensamientos.

“Llegué y lo más que me ha impactado es cómo la gente viene donde mí a hablarme. Uno ya sabe que tus familiares van a decirte lo orgulloso que están, y eso a uno le llega. Pero cuando vienen extraños a pararte en sitios y decirte que sienten orgullo de uno, en este momento, luego del huracán, a decirle a uno que gracias, pues eso a mí me ha impactado, nunca me había pasado, me llena de humildad, me llega al corazón”, le dice a El Calce vía telefónica.

Es que el nombramiento de Cora al puesto de dirigente en propiedad de los Medias Rojas de Boston ha servido como aliciente para un pueblo beisbolero que fue enfrenta una de las peores crisis socioeconómicas y sociopolíticas luego de la catástrofe llamada María y la pobre respuesta de las autoridades al desastre.

MLB Twitter
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Eso y el triunfo de los Astros de Houston en la Serie Mundial han sido sobrecitos de zucarina para el trago amargo que vive Puerto Rico. Eh… pero, claro, al fin y al cabo esto es béisbol y Cora lo sabe.

“Entonces” – dice soltando unas risitas – “están las personas que me dicen: ‘Yo me siento muy, muy orgulloso de lo que has logrado. Y te voy a apoyar mucho… hasta que te toque con mis Yanquis’. ¡Es que eso de los Yanquis y Boston es muy fuerte!”, agrega, dejando salir una carcajada lo suficientemente peligrosa para cualquier conductor que ande por Bayamón.

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Cora anda en la isla disfrutando de algunos diítas de relajamiento y voluntariado. Esta semana estará llevando suministros a distintas partes de la isla. Pero, el impacto que dice que le ha causado retornar a su isla va en el asiento del conductor, porque aquí el verdadero chofer es el béisbol. Esto de dirigir un equipo de Grandes Ligas… y más que nada, uno de la tradición de los Medias Rojas, no es cáscara de coco.

“De verdad, de verdad que no he tenido ‘break’ de otra cosa que no sea béisbol. Es intenso. Me gusta”, dice, antes de recordar que este domingo partirá hacia las reuniones de invierno de los dueños de equipo, agentes de jugadores y altos gerenciales de la Major League Baseball. Empezó un largo juego de ajedrez, uno que Cora espera culmine en octubre del año entrante

“Te diré que en este proceso yo soy solo un asesor, no soy el que toma las decisiones, pero con el historial que tiene Dave (Dronbowski, presidente de operaciones de béisbol de los Medias Rojas) todo el mundo está esperando que sea agresivo. Pero te digo, todo está muy lento. En la temporada muerta no ha habido espacio para ser agresivo”, resaltó Cora.

Cora y Dronbowski:

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“La situación de Giancarlo Stanton y Shohei Ohtani pone a todos en una situación sumamente diferente, comparada con otras temporadas. Entonces para colmo, tienes muchos nombres impresionantes, pero son representados por Scott Boras, que ya tú sabes cómo trabaja el tipo, el precio es por los cielos”, explicó Cora, evocando un flashback de cuando trabajaba como analista en ESPN.

Dio en el clavo. Medio mundo en Las Mayores está esperando por qué se resuelva el asunto de la firma del fenomenal y versátil Ohtani, un lanzador de siete pares que también ha mostrado su gran habilidad ofensiva en la competida pelota japonesa. El equipo que escoja Ohtani debe pagar un precio como postor de $20 millones al club al que pertenece, los Nippon-Ham Fighters. Equipos como los Yanquis, los Cachorros y los Medias Blancas, con sus inmensos mercados de Nueva York y Chicago, lucen como los favoritos, aunque ahora mismo batallan con como atar cabos con el dinero.

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Con Stanton, mientras tanto, los Marlins siguen conversando con los Dodgers de Los Ángeles, los Gigantes de San Francisco y los Cardenales de San Luis para ver a quién pueden enviarle su contrato de $298 millones por los próximos 10 años.

La opción por la que pudiese optar Boston para agarrar un buen brazo como Jake Arrieta o un jugador de alto impacto como Eric Hosmer, es lidiando con Boras, quien los maneja a ambos. Este fin de semana que viene, Cora entra al ajedrez de los mercados grandes del béisbol, de cómo se bate el cobre en la agencia libre de cientos de millones de dólares, de cosas como la rivalidad de Medias Rojas y Yanquis. O sea, es el dirigente de uno de los equipos más queridos en Boston y el mundo. Casi na’.

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“Como te digo, yo sé donde estoy dirigiendo. Sé la atención que le prestan a mi posición, pero para mí nada cambia. La gente me va a ir conociendo. Me conocen como pelotero pero ahora esto es otra posición”, dice el dirigente.

“Habrá que afrontar muchas situaciones, pero si eres sincero y genuino no vas a tener problema. Este equipo y yo nos vamos a ir conociendo, poco a poco, a seguir mejorando lo que hay. Es todo un proceso de aprendizaje”, puntualizó Cora, quien fue uno de los ‘coaches’ claves en la victoria de los Astros de Houston en la Serie Mundial y quien jugase en Boston durante el campeonato que los Medias Rojas ganaron en 2007.