Por: Víctor Torres Montalvo 


La igual paga por igual trabajo sigue siendo un problema mundial que, al parecer, no tiene fin. Ni con legislaciones, ni con promesas, se le da el trato merecido a las mujeres en muchos aspectos de nuestra vida cotidiana. Está mal, muy mal.

Así lo dejaron saber ayer hombres y mujeres cuando el equipo nacional masculino de fútbol de Estados Unidos perdió ante Trinidad y Tobago y —debido a los resultados de los otros dos juegos mundialistas en Norte América— no estará en el Mundial de Rusia 2018.

“Vergonzoso” y “frustrante” fueron algunas de las palabras que se repitieron entre los fanáticos del USMNT (como se les conoce en las redes). Hasta la estrella meteorológica John Morales les criticó con un fulminante “se lo merecen” por su “patético desempeño”.

Esta eliminación significa el fin a una racha de clasificación mundialista desde el 1986.

Por el contrario, la noche se volvió victoriosa para el USWNT —el equipo femenino— al tener otra vez un gran apoyo de los cibernautas para que se les pague lo mismo que le pagan al corillo musculoso y varonil.

Las reclamaciones de que le pagaran al onceno femenino que ganó la Copa del Mundo en 2015 lo mismo que a los eliminados explotaron nada más acabar el partido. El sarcasmo futbolístico hacia el USMNT tomó control al usarse como columna vertebral el éxito que tuvo el equipo de Carli Lloyd, Alex Morgan y Megan Rapinoe.

Y es que, aun cuando en abril 5 de este año el US Soccer y el USWNT llegaron a un acuerdo para recibir más dinero, eso no le garantiza que cobrarán más. Igualmente, aunque la unión que representa a las jugadoras dijo que ese gap salarial se acomodó en otro lado, los número hablan por sí solos.

Una mujer gana $72,000 al año —junto con los bonos de competencias y resultados internacionales— por participar en un mínimo de 20 partidos de exhibición. Eso, según la Equal Employment Opportunity Commission (EEOC) —agencia federal que trabaja reclamaciones de discriminación laboral— podría aumentar hasta $99,000.

Mientras, un hombre devenga un mínimo de $100,000 por patear el balón en los mismos 20 juegos. Ganando aproximadamente $5,000 por partido, tienen una posibilidad de llegar hasta $263,320, de acuerdo con la EEOC.

Todo se torna peor aun cuando se toma en cuenta las ganancias que el USWNT dejó a la asociación de fútbol el año que ganó el mundial. Según reportó el New York Times, las ganancias de las mujeres totalizaron más de $23 millones a su vez que las masculinas tuvieron poco más de $21 millones.

Después de pagos y gastos, la ganancia neta femenina fue de $6 millones, cuatro millones más que la de los hombres.

También, según datos consultados por el NYT, desde el 2008 hasta el 2015 se le ha pagado un millón a 12 jugadores —seis hombres y seis mujeres— por su participación nacional. Dividido en cuánto se le pagó a cada hombre y mujer, en los primeros escalafones la mujer mantiene una corta desventaja del hombre. Sin embargo, ambos jugadores en el lugar #25 de la lista tienen una diferencia sustancial: $580,000 cobró un hombre y $341,000 la mujer.

¿Y en el número 50? Olvídense de eso… $246,238 contra $25,516. O sea, diez veces más.

En cuanto a gastos, de acuerdo con los estados financieros auditados del US Soccer, la organización gastó —entre 2009 y 2016— $128.5 millones en los hombres y $73.5 millones. Una diferencia de $55 millones que valió cero copas mundiales y un fracaso y una copa del mundo, respectivamente.

Las clasificatorias para el Mundial FIFA de Mujeres 2019 en Francia comienzan en 2018.

En un país dirigido por un presidente sexista, racista y xenofóbico, y donde en el mismo deporte vemos jugadores que comentan con incredulidad sobre las hazañas de sus homólogos y homólogas, el camino hacia la paga igual para las mujeres será largo.

A penas en 1920 se le otorgó el derecho a las mujeres para votar, batalla que duró mucho tiempo y esfuerzo. ¿Qué más necesitan las futbolistas del equipo nacional estadounidense para recibir igual para por igual trabajo?