Luego del paso del huracán Irma, las pérdidas de cosechas y animales en Puerto Rico fueron calculadas en unos $45 millones. Pasaron dos semanas y llegó María; las pérdidas ya sobrepasan los $245 millones. 

La infraestructura agrícola de Puerto Rico está valorada en cerca de $4,600 millones y, según informó el secretario de agricultura, Carlos Flores Otero, los daños luego de María han sido estimados en $1,800 millones.

Por tanto, al presente los números negativos se elevan sobre los $2,000 millones en esta industria.

A casi tres semanas del paso del décimo huracán más poderoso del Caribe, el conteo de pérdidas de aves comestibles ya va por 1.6 millones de vidas. También se perdió ganado, los cerdos están sobrepeso para la venta, no hay cultivos de café, la producción de leche se ha visto severamente afectada y son muy pocos los plátanos y guineos que se salvaron. 

“Una cifra que jamás se había escuchado en Puerto Rico. Y no hay nadie que lo dude. Yo reto al que me diga que no hay esas pérdidas y que se monte conmigo por toda la isla como lo hice yo con mi equipo de trabajo a doce horas del huracán. En todos los lugares hay destrucción. Lo que no se llevó el viento, se pudrió con el agua. 51,000 cuerdas de terreno estuvieron bajo agua”, indicó Flores Otero en reunión celebrada ayer en Moca con sobre 200 agricultores de la región de Mayagüez.

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(Joshua Betancourt / Suministrada)

El secretario puntualizó que todavía hay fincas sin diesel y que, a tales efectos, todavía la industria agrícola enfrenta un estado de emergencia.

“Tenemos fincas donde no han podido prender las bombas de agua para los animales. Todavía no hemos podido llegar a algunas fincas para ver lo que pasó y tenemos productores en Aibonito que no han podido enterrar sus pollos. Hay estructuras que se vinieron abajo, colapsaron y aplastaron los pollos”, subrayó el servidor, a la vez que manifestó que la agricultura aporta mucho más que los $946 millones que se le reconocen anualmente en las arcas gubernamentales. 

En esa línea, el funcionario explicó que por cada dólar invertido en la agricultura se generan $3.60 en la economía. Además, dijo que ese es el factor multiplicador más alto entre todas las industrias locales, por lo que urge atender la situación con detenimiento y mucho compromiso.

“A esos $946 millones hay que sumarle todo lo que inyecta el sector agrícola al resto de los sectores de la economía. El cálculo real es de $4,500 millones anuales. A la agricultura la miden hasta las rodillas, no la miden completa. Por ejemplo, la leche la miden como agricultura a nivel de la finca y no cuando pasa a la industria lechera. Pero la industria lechera es agricultura quien la apoya. Y es agricultura quien la reglamenta. Y es agricultura quien la financia. Y es agricultura quien le da los incentivos. Eso es importante saberlo porque contribuimos mucho”, añadió. 

Más ayudas para los agricultores

Con la declaración de zona de desastre del presidente Donald Trump se han abierto ventanas de oportunidades para los agricultores del patio. Ante eso, el secretario de agricultura federal, Sonny Perdue, autorizó a Puerto Rico para participar de unos diez programas de asistencia de emergencia para recuperación.

“Tradicionalmente, aquellos que recuerdan el huracán Georges, lo que nos aprobaban era tres programas. En esta ocasión nos aprobarán los diez que se le aprueban a todos los Estados Unidos, igualito, en las mismas condiciones. El jueves tuve la grata comunicación con el secretario Perdue. Le expliqué la situación y nos va a enviar un task force este viernes para coordinar las ayudas”, señaló. 

Sin café puertorriqueño

Este año la cosecha de café nativo estaba proyectada a fluctuar entre 75 y 80 mil quintales. Es decir, alrededor de 15% más alta que años anteriores. Y todo apuntaba a que se lograría levantar la industria cafetalera. Pero llegó el temporal.

“Esta cosecha se vislumbraba como una cosecha buena. Y se nos fue. En Adjuntas el Departamento de Agricultura tiene 22,000 quintales de café almacenado que se le compró a México. Ese café está listo para suplir la demanda de los torrefactores por los próximos cuatro o cinco meses”, informó el secretario.

Asimismo, afirmó que entre diciembre y enero se espera realizar otra compra en el extranjero para mantener los abastos locales.

Igualmente, dejó claro que la producción de cada arbolito de café toma un año. Sin embargo, luego de ser llevado al campo tienen que pasar tres años para recogerle cosecha de cada árbol. En ese sentido, los caficultores tendrán que buscar otras alternativos agrícolas en lo que se normaliza la producción cafetalera en unos años.

“No van a haber abastos locales de café. Y no hay nada malo con caerse. Lo malo es quedarse en el piso. Sufrimos un golpe huracanado categoría cinco. Por lo tanto no vamos a tener cosechas. Pero eso no se queda allá abajo, eso va a ir subiendo y vamos a ir recuperando. Hay que buscar otras alternativas”, sentenció Flores Otero.